El valor de una enfermedad

El valor de una enfermedad

Cuando la enfermedad
se hace presente tu vida

La presencia de una enfermedad sitúa a quien la padece, y a las personas que forman parte de su vida, frente a una experiencia que en algunos casos se podría definir como desafiante. Una afección en la salud nos lleva a reconocer la realidad de la fragilidad y limitación propia de nuestra condición humana.

Cuando una persona se enferma, se produce una alteración en el ritmo común de vida que lleva a desear recuperar rápidamente la salud para retomar las actividades que aquella afección le impide realizar. Pero, ¿qué ocurre cuando la enfermedad que se padece es terminal, degenerativa o crónica?, ¿cuál es la respuesta adecuada que debe tener una persona frente a aquella realidad?
Lo esencial en nuestra vida

El primer aspecto a considerar ante esta pregunta es que el ser humano es una unidad integral bio-psico-espiritual. Nuestro valor está más allá de la plenitud de nuestras habilidades, facultades físicas, emocionales, de nuestra capacidad para ser “productivos” económicamente, hablando para la sociedad. Lo que nos hace verdaderamente valiosos es la capacidad de salir de nosotros mismos para encontrar un sentido profundo a nuestra existencia, el dejar una huella en los demás, el ser mejor persona. Aquello solo se logra en la medida en que crecemos en nuestra capacidad de amar y hacer el bien a los demás. Esta experiencia puede mantenerse activa, incluso, para quien se encuentra atravesando una enfermedad.

Por otro lado, es importante recordar que existen realidades que pueden afectar a un nivel psicológico y espiritual a una persona, solo si es que ella no se encuentra lo suficientemente sólida y centrada en lo esencial de la vida para afrontarlas. Como planteaba el filósofo griego Epicteto: “no son las cosas que nos pasan las que nos hacen sufrir, sino lo que nos decimos sobre estas cosas”.
La dignidad de una persona no se reduce al momento de presentar una enfermedad. Lo más valioso de un ser humano radica en ser creado a imagen y semejanza de Dios y estar llamado a encontrar -a través del amor y la donación a los demás- un sentido profundo y verdadero a su vida.

Por eso, es importante respetar aquella dignidad sin etiquetar a la persona por su enfermedad. Aunque parezca un simple juego de palabras es totalmente distinto decir “soy diabético” o “es diabético” a expresar “tengo diabetes” o “padece diabetes”. En el segundo caso, la enfermedad se describe como una realidad presente en la persona; pero, que no la reduce sola o principalmente a aquella situación como se da a entender en el primer grupo de expresiones.

RECUADRO

Algunos elementos básicos que no debemos perder de vista en la persona cuando presente una enfermedad :
• Dar los pasos apropiados para afrontar la realidad de la enfermedad.
• Preservar el adecuado concepto de sí mismo y las relaciones interpersonales.
• Mantener la experiencia de tener un sentido profundo de vida marcado por la vivencia del amor; para hacer frente a los padecimientos físicos, emocionales y/o espirituales propios de la enfermedad.
Psicoterapia para enfermos en riesgo vital, por Kenneth J. Doka

RESALTADO:

La dignidad de una persona no se reduce al momento de presentar una enfermedad. Lo más valioso de un ser humano radica en ser creado a imagen y semejanza de Dios.

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